Valdivia llora de rabia: crónica de una manifestación violentada

Siete de la tarde. El puente Pedro de Valdivia, que une a la ciudad que lleva su nombre con la Isla Teja, está abarrotado de pequeños y mayores agitando sus banderas y cantando al unísono las proclamas habituales de una marcha. Los silbatos y los cacerolazos crean un ambiente festivo sobre el ocaso fluvial