La muerte de Maradona ha ‘tapado’ mediáticamente al Día Internacional para la eliminación de la Violencia contra las Mujeres
Murió el icono de los hombres. Maradona, quizás el mejor jugador de la historia del fútbol ha fallecido a los 60 años. Lo que supuso el Pelusa ya sobrepasa los límites del fútbol: es el futbolista eterno, un reflejo de la excentricidad que proyecta la sociedad y de la megalomanía constante. Una presión que un jugador de fútbol no pudo soportar, terminando como un icono de la decadencia personal tras una vida de gloria, excesos y focos mediáticos. Todo ello sumado a un tratamiento hacia las mujeres machista que ha hecho que sus homenajes estén en entredicho. ¿Hay que exculpar a un personaje público de lo que haga en su vida personal?
Maradona y el icono masculino
Ha muerto un jugador de fútbol. Uno que quizás era irrepetible y único, pero un jugador de fútbol. Y lo hizo el 25 de noviembre, el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. La programación televisiva de ese día fue alterada por la muerte del astro argentino, los reportajes se guardaron y una muerte, la de Maradona, eclipsó mediáticamente a las millones de mujeres asesinadas por sus parejas.
La crítica hacia lo que es importante para los medios, y lo que entienden los medios que es importante para la sociedad, ha saltado a la luz. Numerosos colectivos y voces de la esfera feminista, Barbijaputa en Público o Alicia Díaz en elcomun.es han criticado este cambio de programación y lo que ello significa y conlleva: Maradona y su muerte son lo más importante.
En Argentina, el movimiento feminista ha tenido alguna voz, como la de la ilustradora Ro Ferrer, que ha reivindicado que llorar a Maradona no compite con ser más o menos feminista. La polémica está abierta y la reflexión de fondo deberá ir emergiendo a la luz. ¿Debemos adorar y venerar a maltratadores? o, ¿a una mujer se le hubiese ‘absuelto’ moralmente por haberse comportado así en su vida personal?
La prensa y el mito
Maradona, la figura pública, concentró una presión mediática incansable y continua que comenzó con su llegada a Barcelona en el 82. La figura pública, el icono de un país que llegó a lo más alto manteniendo su irreverencia y que mostró su cara humana al caer en el fango de las adicciones y sus excentricidades. No es más que un poder otorgado. Es lo que pasa, convertir a alguien en un Dios- mediático, histórico, futbolístico- supone elevarlo a una categoría superior en la que puede sobrevolar las pasiones de los mortales. Pero este Maradona era un ser humano. Uno que trató mal a las mujeres.
Su historia con el acoso y la violencia y desprecio hacia las mujeres es más que conocida. No obstante, la coincidencia de su muerte con el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres vuelve a poner a los medios y su agenda propia, la agenda setting, en el centro de la cuestión. Los programas y las cadenas dedicadas al deporte, obviamente, habrían cambiado la programación para tratar el tema que ha conmocionado al fútbol, pero ¿debían de haberlo hecho las cadenas y los medios generalistas? Y la reflexión quizás nos pueda llevar a transitar otros caminos que revelan el funcionamiento interno de eso que llamamos noticias: ¿por qué ha de tapar la muerte de Maradona al Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres? Hay espacios especializados para hablar de fútbol y el Día Internacional para la matanza sistemática de un sistema injusto no creo que deba ser perjudicado por la muerte de un referente, más aún si el desprecio hacia las mujeres estuvo tan presente en toda su vida.